Las excéntricas reglas de Hiro Kimura

Deva se levantó temprano para preparar todo para su primera clase, quería que todo fuese perfecto, desde su peinado hasta cuál sería el atuendo que usaría. Decidió usar algo cómodo pero elegante, unos blue jeans, con un suéter rojo que ayudaba a resaltar el color rojizo de su cabello y el de sus labios, y sus tenis favoritos. La perfecta combinación entre estudiante universitaria, pero de maestría. Puso todo en su bolso y decidió bajar a la cafetería a por un café y algo ligero para desayunar.

Eran las 8 de la mañana y su primera clase empezaba a las 8:45 am por lo que se tomó el tiempo necesario para ver la escena pintoresca del jardín universitario, en donde era evidente que el verano había terminado y los árboles comenzaban a ganar ese color amarillento rojizo que tanto le gustaba y que le recordaban a los otoños en casa de sus abuelos. Sintió como la nostalgia le ganaba, pero sacudió esa idea rápidamente de su mente. – No, hoy no vas a llorar, hoy vas a disfrutar de tu clase, tal vez te vas a estresar por la cantidad de trabajo que te asignarán, pero llorar no está en los planes – pensó mientras tomaba fotos de las vistas con su teléfono. Apuró el paso para tener tiempo de disfrutar de su café y así llegar a tiempo a su clase.

Faltaban 5 minutos para que la clase empezara y los únicos asientos que estaban disponibles eran los de al frente. Deva sabía que no era una buena posición, tal vez porque sería atacada por preguntas que tal vez no podría responder, pero en vez de dejar que el miedo la hiciera regresar a su dormitorio, se sentó en uno de los puestos libres y esperó lo mejor.

La profesora de Literatura llegó justo a la hora, una mujer hermosa, con rasgos finos y un cabello cuidadosamente peinado para que los más rebeldes en vez de verse desordenados, se vieran como si danzaran libremente en su cabeza. Entró con una sonrisa, pero con esa misma sonrisa le cerró bruscamente la puerta a un estudiante que llegaba 30 segundos tarde. – Buenos días estudiantes, la primera regla de mi clase es nunca lleguen tarde – el estudiante le rogaba que le abriera, pero ella sólo señaló el enorme reloj de la pared y con una simple mueca le dijo – lo siento – El estudiante sin medir más palabras se terminó yendo decepcionado.

– La segunda regla de mi clase es, siempre lean las asignaciones – dijo mientras acomodaba su portafolio en el escritorio. Mientras Deva la seguía con la mirada pensaba que tenía que esforzarse aún más para mantener la beca. Luego de que la profesora terminara de colocar sus cosas en su sitio, pasó su mirada por todo el salón y posó sus ojos en Deva – Oh no… esto no puede ser bueno – pensó ella.

– Y la tercera regla es, no me hagan perder el tiempo, si no les gusta esta materia, debo decirles que no sé qué hacen entonces estudiando esta maestría, ¿cuál es su nombre? – le preguntó de pronto a Deva tomándola por sorpresa – Sí estoy hablando con usted. ¿Cuál es su nombre?

– Deva Grant, profesora –

– Srta. Grant, ¿cuáles son las tres familias influyentes en la literatura del Mt. Komorebi? –

– Akiyama, Ito y Nishidake –

– Muy bien, ¿y cuál, según la leyenda, son los guardianes del Mt. Komorebi? –

– La familia Nishidake, profesora –

– Perfecto, ¿qué me puede decir sobre la leyenda del Monte y el dragón? –

Deva dudó un momento, lo había leído la noche anterior, pero las palabras se les escapaban, sintió mucha presión y enseguida la profesora hizo una mueca de desaprobación y justamente cuando esta se volteaba para colocar su atención a otro estudiante, Deva pudo responder:

– Según la leyenda, el monte Komorebi es un dragón dormido encerrado en hielo y nieve. En la antigüedad, los aldeanos solían poner ofrendas en agradecimiento por el hogar que proporciona el dragón –

La profesora se le quedó mirando y sólo asintió, y se dio la media vuelta para seguir con el interrogatorio. Toda la clase pasó entre su lección y preguntas sorpresas para los estudiantes, algunos no aguantaron la presión y terminaron por irse, y más de uno tuvo que aguantar las lágrimas por el regaño y desaprobación que la Profesora les daba. Sin embargo, Deva amó la clase de literatura, y estaba decidida a que la profesora la reconociese como una de las más importantes alumnas de la maestría.

Al terminar su segunda clase revisó su teléfono y vio que tenía un mensaje de Lily, la chica que conoció hace dos días.

– ¡Hey! ¿Todavía quieres el trabajo de limpieza? A las 2 tengo que ir para allá y si quieres puedes venir conmigo y te presentó a mi jefa. –

Deva pensó que podría ir a ver y tal vez si la paga era buena intentarlo, tenía que hacerlo, porque pronto sus ahorros y el dinero que le dejó su hermana se acabaría y de igual forma tendría que conseguir empleo, y limpiar casas de familias ricas no suena nada mal.

– Sí claro, ¿dónde nos vemos? – respondió Deva y al cabo de unos minutos Lily le dijo que se vieran en la entrada de la Universidad, y que se llevase ropa cómoda pero presentable.

Deva terminó todas sus clases a la 1 de la tarde, caminó rápido hacia su habitación para darse un baño, vestirse y comer algo antes de encontrarse con su nueva amiga. Y a las 2 en punto estaba esperando a Lily en la puerta de la entrada, esta llegó sólo un par de minutos más tarde, se abrazaron como si se conocieran de toda la vida y tomaron el bus.

– No estés nerviosa – le dijo Lily

– No lo estoy – mientras le daba una mueca por sonrisa

– ¿Entonces por qué mueves la pierna como si tuvieses un bicho dentro del pantalón? – le dijo apuntando con la boca hacia abajo.

Ambas se echaron a reír, mientras miraban el paisaje.

El camino hacia la empresa sólo tomaba 20 minutos en bus, por lo que los minutos pasaron rápido mientras se ponían al día. Al llegar, Deva notó que el edificio se veía un poco descuidado, por un momento pensó que tal vez se metería en problemas, pero Lily le aseguró que por dentro se veía mejor. Y no se equivocaba.

Al entrar, lo primero que vio fue un lobby modesto el cual tenía lector de carnet y Lily pudo pasar sin problemas, Deva tuvo que pedir un pase de visitante para ingresar. Luego subieron unas escaleras, hacia el segundo piso en donde estaban las oficinas de VIP Cleaning una empresa dedicada a la limpieza de hogares de “alta categoría” como decía en su slogan. Las paredes estaban pintadas de un blanco mate, el piso brillante y pulido en donde se podía reflejar con facilidad todo, Deva contó rápidamente y se dio cuenta de que había al menos unos treinta y cinco cubículos llenos de trabajadores todos trabajando arduamente, ya sea escribiendo en sus computadoras, atendiendo llamadas, o hablando entre ellos mismos. Lily le hizo señas de que se sentara en la sala de espera mientras ella entraba a otra oficina, esta se veía pequeña pero lujosa, sus puertas eran de vidrio y pudo ver como Lily hacía una pequeña reverencia y señalaba hacia ella.

Una mujer de cabello negro y corto y con los labios rojos asomó la cabeza para ver en su dirección mientras le decía algo a Lily. Esta asintió y salió nuevamente y caminó hacia donde estaba ella.

– Mi jefa quiere hablar contigo – le dijo Lily con una sonrisa

– Ok, ¿tengo que saber algo en específico? – preguntó Deva un poco preocupada

– No nada, sólo quiere conocerte, eso es todo – afirmó

Deva asintió y caminó hacia la oficina, esperó a que la mujer la notara y esta le hizo señas para que entrara, y así lo hizo. Como había aprendido, hizo una pequeña reverencia y se presentó.

– Mucho gusto, mi nombre es Deva Grant, Lily me habló de esta trabajo –

– Un placer Deva, por favor, siéntate – le dijo la mujer

Deva se sentó y pudo observar como todo en la oficina estaba meticulosamente limpia, todo brillaba, sin un rastro de polvo.

– Lily me dijo que vienes de Oasis Spring –

– Sí –

– Y estás estudiando en la misma universidad que ella –

– Correcto –

– ¿Sabes de qué se trata este trabajo? – Preguntó la mujer

– ¿De limpiar casas, ¿no? – preguntó Deva con algo de intriga

– Sí, exacto, somos una empresa de limpieza, pero no limpiamos cualquier casa, limpiamos las casas de millonarios, actores, cantantes, y cualquier persona o familia que pueda pagar nuestros servicios. Por lo que es importante que todas las personas que trabajen en VIP Cleaning sean no sólo buenos en la labor, sino que guarden discreción, ¿entiendes? –

– Creo que sí – respondió Deva

– Ok, porque es importante que nuestros clientes no sientan que estaremos vendiendo información privada sobre ellos, y me refiero a sus direcciones, fotos privadas, qué tomaron en sus fiestas, con quién o quiénes pasaron la noche ¿entendiste? – le preguntó nuevamente

– Entendido, completa discreción – dijo con seguridad Deva

– Perfecto. Nuestro trabajo es fácil, llegas a la casa que se te asigne, la limpias siguiendo las instrucciones o que deja el dueño o que nosotros te damos y te vas. No revisas cajones que no se te indicaron limpiar, no tocas nada de la nevera al menos que sea necesario botar, y, sobre todo, lo más importante, nunca te robes nada, ¿entendiste? – volvió a preguntar y esta vez con un tono más serio.

– Sí, entendí completamente – respondió Deva

– Perfecto, si entendiste todo entonces luego de que firmes el contrato mañana mismo te asignarán una casa, vas a empezar con una primero, si el cliente está satisfecho, entonces te asigno otra y así sucesivamente. Bienvenida a VIP Cleaning, Deva. –

. Muchas gracias, Sra.… – Deva se quedó pensando y se dio cuenta que nunca le había preguntado el nombre de su jefa a Lily, no quería pasar como descortés, pero la mujer respondió rápidamente – Emiko Ito –

– Muchas gracias Sra. Ito –

Luego de firmar su contrato Deva y Lily salieron a celebrar a un bar cercano a la universidad. El lugar estaba lleno de estudiantes y jóvenes recién graduados que apenas empezaban en el mundo laboral. Algunos se veían felices, mientras que otros usaban el alcohol como escondite de las penas. Decidieron sentarse en un lugar cerca a la ventana y lejos del humo del cigarrillo y de la música del karaoke en el fondo.

– ¡Bienvenida al mundo de la limpieza de casas de ricos! – le dijo Lily mientras levantaba su cerveza. Ambas hicieron sonar sus vasos y bebieron varias rondas mientras Lily le contaba las cosas más extrañas que había visto en algunas de las casas que había limpiado.

– Deva, tenía una maldita alpaca rosada viviendo en el garaje – dijo entre risas Lily mientras que Deva se atragantaba de cerveza.

– Ojalá te toque una casa fácil de limpiar – deseó Lily

– Yo también, ¿pero siempre rotan? ¿no te puedes quedar con la misma casa siempre? – preguntó Deva

– Depende, si haces un buen trabajo sí, pero a veces a los dueños no le gusta conservar la misma persona de limpieza, no sé, creen que nos vamos a memorizar en dónde guardan su dinero o trapos sucios, que por lo general es en el closet – comenzó a reír – siempre es en el closet, pero shhhh no digas nada – hizo la señal de silencio claramente alcoholizada. Deva se dio cuenta de que era momento de irse porque si no Lily no podría llegar a casa bien.

Luego de despedir a Lily que se fue en un taxi, ella caminó hacia su cuarto, no se perdió, ya que el bar quedaba a sólo unas cuantas cuadras de la Universidad.

Cuando llegó se metió en la ducha para quitarse el olor a cigarrillo y a cerveza y comió algunas sobras que tenía, y contó el dinero que tenía, no era mucho, y agradeció haber conseguido ese trabajo. No sabía exactamente cuánto tiempo le tomaría limpiar una casa, pero tenía que hacerlo bien, pero, además, debía salir bien en la universidad. Lo mejor de todo era que tenía muchas cosas en las que estar ocupada, y no tenía que estar pendiente de las 50 llamadas que tenía de Josh, ni de los 100 mensajes llamándola egoísta, perra, o cualquier otro insulto de parte de él que sabía que no se merecía.

Esa noche Deva durmió sin problemas, no tuvo pesadillas, ni un sueño placentero, nada. De la misma forma en que se durmió, se despertó. Sin embargo, se sintió renovada, fresca y después de mucho tiempo, estaba contenta.

Luego de vestirse y acomodar todo lo que necesitaba para su día salió a sus clases no sin antes tomarse su café, no era el mejor que había probado, pero ya se estaba acostumbrando al sabor. Pensó que tal vez sería un placer culposo que tendría durante sus años de maestría.

– ¿Quieres que vayamos juntas? Me asignaron una casa para hoy también – leyó el mensaje que le acaba de llegar, era de Lily.

– Sí, me parece bien. Nos vamos en la entrada – le respondió.

Las clases del martes eran un poco más tediosas, teoría de la investigación y pensamiento lógico, casi se duerme en la última, pero se espabiló en los últimos 45 minutos porque se comenzó a sentir nerviosa. Al sonar la campana salió directo hacia la puerta de la universidad en donde estaba ya Lily esperándola. Ambas caminaron con sus brazos entrelazados como si siempre hubiesen sido las mejores amigas y fueron juntas al trabajo.

Al llegar al edificio Lily acompañó a Deva a cambiarse, el uniforme de la empresa era elegante pero cómodo, unos pantalones negros de vestir que se estiraban sin problemas cuando te agachas, unas zapatillas de estilo flat negras diseñadas especialmente para largas jornadas de pie y la camisa era blanca, pero para evitar el sucio, tenían que usar un delantal negro con el logo dorado de la empresa completamente bordado. Además, Lily le enseñó cómo hacer su cabello, y le indicó que no debía usar ningún tipo de joya, maquillaje o perfume, esto para evitar que los empleados dejasen sus objetos en la casa de los clientes y el perfume para evitar que se quede impregnado en las casas. A Deva al principio le pareció raro, pero aceptó sin ningún problema las condiciones. No había problema en que llevase sus cosas en un bolso, pero debía dejarlo en la entrada de la casa.

Pensó detenidamente en todo para poder grabárselo y luego de terminar salieron. Al salir del vestuario, la Sra. Ito estaba afuera, ambas se sorprendieron – Menos mal que llegas puntual Deva, ya tengo tu primer cliente, y si lo haces bien, es posible que sea algo a largo plazo ya que me pidió a una chica como tú. – Dijo la dueña de la empresa. Las dos amigas se miraron algo extrañadas al oír el requerimiento.

– ¿Una chica como yo? – Preguntó Deva algo preocupada

– Sí, alguien que no sea de aquí – dijo la Sra. Ito mientras enviaba un mensaje en su teléfono

– ¿Por qué un cliente no quiere a alguien de aquí? – preguntó Lily también extrañada por el requerimiento

– Porque así no sabe de quién se trata – Dijo la dueña con firmeza – Este es un cliente más que VIP, es una persona muy IMPORTANTE – resaltó en la palabra importante – por lo que es mejor que quien limpie su casa sea alguien que no sepa nada o casi nada de él, y como eres extranjera, supuse que es muy probable que no sepas quién es – finalizó la dueña con un tono casi condescendiente.

– ¿Y quién es? – Preguntó Lily con curiosidad

– Sabes muy bien que no te lo puedo decir y tú tampoco deberás hacerlo, Deva ¿entendido? – le preguntó lanzándole una mirada retadora

– Entendido – dijo Deva

– Bueno, como es tu primer día, yo te voy a llevar y te voy a presentar –

– ¿El cliente estará allá? –  Deva preguntó preocupada, no quería lidiar con personas desconocidas

– Sí, está de vacaciones, por lo que lo verás seguido, pero no interferirá en tu trabajo, vamos que no quiero que lleguemos tarde – y le hizo una seña a Deva para que la siguiera.

Lily abrazó a Deva y le dijo que la llamara cuando terminara para que le contara sobre su tarde, ambas se despidieron y Deva fue con la Sra. Ito a la casa de su cliente.

Mientras estaba en el carro de su jefa, esta le comenzó a decir todas las reglas que debía seguir siempre al llegar o limpiar la casa a la casa de su cliente.

  1. Debía quitarse los zapatos y usar las pantuflas que estaban en el closet al lado del ascensor.
  2. No debía ingresar con su mochila al apartamento, sólo su teléfono y sólo debía usarlo en caso de emergencia.
  3. No podía tomar fotos.
  4. El cliente podría revisar su teléfono o mochila en caso de que sospeche de que ella tomó alguna foto o robó algo
  5. Al llegar al Pent-house, si es de mañana, debía preparar café, las instrucciones estaban al lado de la cafetera. Si es por la tarde, las instrucciones para el té estaban cerca de la estufa
  6. No debía entrar al closet del cliente
  7. No debía entrar al estudio del cliente al menos que éste le pidiese entrar
  8. Las pinturas y obras de arte tienen una forma de limpiarse el instructivo y deberás memorizarlo

A Deva le pareció que las reglas eran demasiado excéntricas, pero recordó rápidamente que iba a limpiar la casa de un multimillonario, o al menos de alguien famoso. – ¿Y quién es mi cliente? – preguntó Deva con curiosidad.

– Hiro Kimura ¿lo conoces? – preguntó la Sra. Ito – Mierda – pensó Deva, no podía creer que iba a limpiar la casa de su crush de toda la vida – No, no tengo ni idea de quién es – mintió y vio como su jefa sonreía satisfecha, mientras ella sentía que sus mejillas se enrojecían más y más.

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6 comentarios

  1. Vaya reglas más extrañas tiene este hombre para q le limpien la casa. No se xq pero me recuerda a 50 sombras de Grey. Jajaja

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