Los ojos penetrantes de Hiro Kimura

Hiro Kimura, un famoso cantante, productor y compositor de música, nacido y criado en San Myshuno, era conocido no sólo por su talento, sino también por su amor por el arte y, sobre todo, por sus numerosas relaciones con modelos, aunque nunca afirmaba que estaba en una relación, docenas de fotos en los portales de chismes decían lo contrario. Sin embargo, por más que intentaban que él confesara algún amorío, siempre evitaba responder esas preguntas, lo que causaba mucha frustración de los medios de comunicación y de sus fans.

Sus penetrantes ojos siempre se llevaban la atención de todos, así como también su físico, logrando que se convirtiera en el soltero más cotizado del país. Con tan sólo 27 años era considerado como uno de los artistas más ricos de la década.

Deva descubrió la música de Hiro gracias a su hermana gemela Eda, quien no paraba de colocar su música una y otra vez.

– De verdad no sé qué le ves – le dijo Deva una vez a su hermana gemela-

– Es un genio – respondió ella sin dudarlo – en vez de escuchar las mismas canciones aburridas, escucha esto, él produce todas sus canciones, además, es demasiado guapo – dijo esto último mientras se sonrojaba, pero sólo lograba que Deva volteara sus ojos.

Pero un día, decidió darle una oportunidad sin que su hermana supiera, y luego de ese día no podía parar de escuchar su música, lo hacía como si fuese un placer culposo, no quería darle la razón a su hermana, pero cada vez que podía, se colocaba los audífonos y ponía los discos de Hiro Kimura. Había algo en su música que la relajaba, que la hacía feliz. Hasta que un día se dio cuenta, viendo su más reciente vídeo musical, que tenía un crush hacia él – ¿Cómo puedes tener un crush hacia alguien que no conoces? – pensaba Deva mientras veía cómo los ojos penetrantes de Hiro Kimura miraban directamente a la pantalla mientras cantaba su más reciente éxito.

Lo mantenía en secreto, sentía vergüenza que una joven adulta como ella pudiera sentir un crush hacia un cantante que vivía a miles de kilómetros de ella, y, sobre todo, porque existía cero posibilidades de que algún día pudiese conocerlo. Pero por cosas del destino, esas posibilidades se volvieron realidad.

– Ya llegamos – dijo la Sra. Ito mientras le señalaba a Deva el gran edificio en donde estaba el pent-house de Hiro Kimura, mostró su carnet al custodio y este la dejó pasar sin ningún problema – él te dará tu carnet allá arriba, no lo pierdas, por favor, y si lo haces, comunícaselo inmediatamente, ¿entendido? – Deva sólo asintió.

La entrada al pent-house era independiente, con su propio elevador, mientras subían los dieciocho pisos los nervios se comenzaron a apoderar de Deva. No podía creer que conocería a Hiro Kimura, pero aún más, no podía creer que iba a ser su chica de limpieza.

Al llegar al apartamento, siguió el protocolo de quitarse los zapatos y dejar sus pertenencias en el mostrador de la entrada, y siguió a la Sra. Ito pacientemente. El lugar estaba lleno de arte, cuadros abstractos y modernos se podían ver en cada espacio, pero, aun así, el lugar era cálido, se sentía como un hogar, vacío, pero un hogar.

Hiro Kimura estaba esperando cerca del comedor, con el cabello a medio recoger, unos jeans gastados, una t-shirt negra que desvelaba ligeramente sus tatuajes, y con una expresión calmada.

– Querido Hiro, espero que estés bien, como me lo pediste, aquí una chica que no tiene ni idea de quién eres tú, y no te preocupes, ya sabe todas las reglas de la casa, pero si tienes algún problema por favor, déjame saber. – vociferaba la Sra. Ito mientras Deva estaba parada detrás de ella evitando ver fijamente a Hiro Kimura. Sin embargo, no pudo evitarlo y levantó la mirada, y en ese momento pudo ver que Hiro la miraba, y casi como un relámpago veloz desvió sus ojos hacia el piso – mierda ¿por qué estás tan nerviosa? – pensó.

– Su nombre es Deva, es estudiante de maestría y se acaba de mudar de Oasis Spring, y me dijo que no tenía ni idea de quién eres tú así que no tienes de qué preocuparte, además, ya le hice firmar el contrato de confidencialidad – seguía diciendo la Sra. Ito, mientras Hiro seguía mirando a Deva – entonces, como acordamos, lunes, miércoles y viernes, ella vendrá a limpiar, ya depende de su horario, pero como ahora mismo no estás trabajando, espero que eso no sea ningún problema – dijo esperando una respuesta, pero Hiro sólo hizo un leve movimiento con su cabeza dándole a entender de que no habría ningún problema.

– Perfecto, bueno, déjame darle el tour por la casa, para que así pueda empezar hoy mismo, ¿hay algún lugar en específico en donde quieras que ella empiece hoy? –

– No, voy al estudio, cuando termines – inclinó su cabeza hacia la izquierda tratando de buscar la mirada de Deva, y ella instintivamente levantó la mirada y fue la primera vez que ambos pudieron mirarse sin que Deva desviase la mirada, no sabía si era por el estrés del trabajo, el cansancio, pero sentía que su respiración se hacía cada vez más pesada – por favor, ve a buscarme para revisar tu bolsa antes de que te vayas ¿entendido? – le preguntó mientras sostenía la mirada – entendido – afirmó Deva.

Hiro se fue directamente al estudio, ambas esperaron que él desapareciera del pasillo para empezar el tour.  La Sra. Ito le dio un recorrido por el pent-house a Deva mostrándole todos los lugares a los que podía y no podía entrar, además, le tuvo que explicar cómo usar algunos electrodomésticos que ella jamás había usado. El lugar estaba repleto de aparatos de última generación, nevera que le daba las buenas tardes, sistema central que podía controlar hasta las persianas, mientras Deva trataba de recordar cómo se usaba la máquina de capuchino, pensaba que definitivamente ya no estaba en Oasis Spring, estaba en la meca de la tecnología y ella no tenía ni idea de cómo funcionar en la ciudad.

Una vez que la Sra. Ito terminó el tour se fue y Deva se encontró completamente sola en la cocina, parecía un lugar que jamás había sido usado, y recordó todos los fines de semana que pasaban ella, Eda y su mamá en la cocina horneando galletas, pasteles y pan para el resto de la semana. Sonrió por un momento, pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando oyó unos pasos acercándose a la cocina, al voltearse vio que Hiro se acercaba al refrigerador, ella dio dos pasos hacia atrás para darle espacio y agachó la cabeza, no sabía por qué lo hacía, pero sentía que debía hacerlo, pero no le gustaba sentirse tan vulnerable. Hiro se quedó parado al frente de la nevera bebiéndose el agua y sin aviso previo le preguntó a Deva – ¿de verdad no me conoces? –

Esta pregunta tomó por sorpresa a Deva, quien aún seguía parada dos pasos atrás y con la cabeza agachada, sin embargo, levantó la cabeza y respondió con completa sinceridad – sé quién es usted, disculpe, pero necesito el trabajo, prometo que no diré nada, firme el contrato de confidencialidad sin saber de quién era la casa, la Sra. Ito me lo dijo de camino para acá, pero si me permite trabajar aquí, le demostraré que soy muy discreta, por favor, necesito este trabajo – mientras defendía su caso, Deva comenzó a sentir ganas de llorar, no sabía por qué se sentía así, y cuando iba a continuar defendiendo su pequeña mentira, Hiro suspiró, dejó el vaso de agua en la encimera y caminó de vuelta al estudio.

– Bueno, ahí va mi chance de conseguir dinero esta semana o durante todo el semestre – pensó Deva, pero de pronto escuchó desde el otro lado de la habitación – cuando termines lo que estabas haciendo, tráeme un té verde sin azúcar, por favor – Deva se sorprendió, pero respondió rápidamente – Sí, entendido, ya se lo llevo al estudio – y segundos más tarde oyó como la puerta se cerraba, pegó un pequeño brinco de la emoción y comenzó a preparar el té.

***

Cuando el té estaba listo, Deva decidió presentarlo de la mejor manera, consiguió una pequeña bandeja de vidrio, colocó un par de servilletas, sirvió el té y fue directo al estudio que se encontraba muy cerca del ascensor. Antes de tocar revisó que la luz de grabación no estuviese encendida, lo menos que quería en su primer día, además de mentir, era interrumpir una grabación, pero, para evitar cualquier interrupción, tocó ligeramente la puerta – adelante – escuchó desde adentro.

El cuarto de grabación era enorme, mucho más grande que su cuarto de universidad, Deva pensó que fácilmente podría caber dos habitaciones ahí – aquí tiene su té verde sin azúcar, no sé exactamente cuán caliente le gusta, así que lo hice tibio, pero por favor, dígame si lo quiere más caliente o más frío – Hiro extendió la mano sin dejar de ver su monitor y bajó la taza y siguió absorto, casi sin inmutarse por la presencia de Deva – supongo que está bien – pensó al no obtener una respuesta – bueno, si no necesita más nada, comenzaré a limpiar – Hiro no le respondió, seguía concentrado, así que decidió salir del estudio sin hacer mucho ruido – ¿qué tanto sabes de mí? – preguntó Hiro antes de que Deva cerrara la puerta del estudio.

– Este… – los nervios de Deva comenzaron una vez más a apoderarse de su garganta, había olvidado cuándo fue la última vez que tomó agua en el día, porque sentía la boca reseca. Abrió un poco más la puerta y volvió a entrar al estudio – no mucho la verdad, sólo que hace música – decidió omitir la parte de que era su crush desde hace años, pensó que eso definitivamente la haría perder el trabajo. Nuevamente, Hiro no dijo nada luego de oír la respuesta de Deva, es más, no había quitado los ojos de la pantalla del computador. Deva espero silenciosamente a un seguimiento de su respuesta, pero no había nada. – ¿Desea algo más, o preguntarme algo más? – preguntó, pero Hiro sólo negó con la cabeza. Luego salió del estudio sintiéndose vulnerable, pero decidió dejar a un lado esos pensamientos para comenzar a limpiar la cocina.

Aunque estaba impecable, decidió volverla a limpiar y no se quedó tranquila hasta que no vio su cara reflejada en los gabinetes. En las 3 horas en las que pasó limpiando Hiro no había salido del estudio, ni siquiera le pidió más té cuando fue a buscar la bandeja.

Al terminar vio la hora 6:45 pm, decidió que era suficiente por ese día, así que fue a la salida, tomó su bolso para que Hiro lo revisara, pero vio que el letrero que decía en grabación estaba encendido así que decidió esperar.

Una hora había pasado y aún el letrero de en grabación seguía encendido, así que decidió ir a la cocina para tomar un vaso de agua y esperar en la barra. Pudo ver cómo la noche se apoderaba de los rascacielos de la ciudad, no podía oír nada, pero sabía que el tráfico a esa hora era un caos; todo el mundo tratando de llegar a casa, los amigos yendo a cenar, las parejas reencontrándose luego de una jornada de trabajo para ir al cine, todo con completa normalidad, mientras ella estaba ahí, sentada en la barra de la cocina de Hiro Kimura pensando en si alguna vez volvería a sonreír como lo hacía cuando su hermana estaba viva.

Lo que luego sintió fue una mano en su hombro que la movía suavemente – ¡Mierda! – se levantó rápidamente del taburete y para su sorpresa Hiro estaba al frente de ella – ¿Qué haces todavía acá? Son las 11 de la noche – le preguntó fríamente, mientras ella limpiaba la saliva de sus labios – Me dijo que antes de irme pasara por el estudio para revisar mi bolso, pero el letrero de grabación estaba encendido y me vine para acá a esperarlo, pero me debí quedar dormida, lo siento – Hiro al escuchar esa explicación bajó la mirada – lo siento – dijo enseguida – Deva levantó sus manos haciéndole saber que no había problema – no se preocupe, entiendo, cuando llega la inspiración no hay que parar, pero, necesito irme a casa, aunque creo que tendré que irme en taxi, no creo que pasen autobuses a esta hora y no me sé mover aún en metro ¿podría revisar mi bolso? – preguntó – Sí claro, dámelo – extendió la mano pero Deva lo interrumpió – ya va, déjeme buscarlo, está en la entrada – Hiro la siguió.

Deva tomó su bolso y extendió su mano con él para que Hiro lo revisara, pero este negó con su cabeza – No, no importa, no creo que una ladrona se hubiese tomado la molestia de quedarse hasta las 11 de la noche para que yo le revisara el bolso – dijo con una leve sonrisa. Era la primera vez que Deva lo veía ligeramente sonreír desde que lo conoció ese día, sintió como su corazón daba un salto, pero decidió evitar pensar en eso, tenía que resolver cómo llegar a su casa.

– Bueno Sr. Kiruma, ha sido un placer, espero poder seguir trabajando con usted, bueno, con su casa – dijo sonrientemente – pero tengo que irme, y nunca he tomado un taxi, así que esto será una odisea –

– ¿A dónde tienes que ir? – preguntó Hiro

– A la Universidad de San Myshuno, me estoy quedando en los dormitorios –

– No creo que consigas taxi hasta allá a esta hora –

Deva no podía creerlo, nuevamente estaba varada, no conocía esa parte de la ciudad, y por experiencia sabía que su sentido de orientación no era la mejor, sobre todo en la noche – Maldita sea – dijo en voz baja

– Yo te llevo, déjame buscar las llaves – dijo Hiro, pero antes de que Deva se negara este ya había desaparecido del pasillo – no puedo permitir que me lleve, ¿estás loca? La Sra. Ito te va a matar si se entera y adiós dinero para los gastos extra – pensaba Deva mientras esperaba en el pasillo para decirle que no a Hiro Kimura.

Sin embargo, cuando este regresó con las llaves en mano intentó decirle que no, pero no pudo, es como si las palabras hubiesen dejado de existir en su boca y sólo se dejó llevar por las señales de él que le indicaba que se subiera al ascensor. El viaje hasta el sótano transcurrió en tensa calma, al menos eso era lo que pensaba Deva, quien no dejaba de gritar internamente.

Al llegar al sótano Hiro camino calmadamente hacia su auto, un Lamborghini, pero no cualquier Lamborghini, era un Terzo Millennio, el cual sólo habían 63 en el mundo, y estaba valorado en 2.5 millones, Deva sabía esta información porque hacía dos años su ex no paraba de hablar del carro y para callarlo le compró un modelo a escala, sonrió irónicamente por la graciosa coincidencia, si su ex viera que ella se montaría en ese carro le herviría la sangre. Hiro le abrió la puerta y Deva tuvo que esquivar rápidamente para no ser golpeada por esta.

– Lo siento, debí decirte que se abren hacia arriba – se excusó Hiro

– No te preocupes, creo que cualquier persona con mi mismo saldo en el banco tampoco sabría –

Hiro le dio una pequeña mueca mientras Deva se arrepentía de haber hecho ese comentario. No quería que Hiro se sintiera mal por ella, odiaba cuando las personas sentían lástima, así que cuando él se subió hizo lo que mejor sabía hacer, decir un chiste malo – No sabía que su identidad se revelaría tan rápido – Hiro volteó hacia Deva consternado por lo que acababa de decir.

– ¿Qué? – preguntó cauto

– Sí su identidad – dijo Deva calmadamente

– ¿De qué hablas? – seguía preguntando con más intriga

– De que es Batman – soltó de pronto Deva haciendo señas al carro, comenzó a reírse, pero paró en seco cuando vio que Hiro no se reía y sólo la miraba sin inmutarse.

– Lo siento, fue un chiste, por el carro, suelo hacer chistes malos cuando estoy nerviosa… – no quería que Hiro supiera que estaba nerviosa, así que cambió rápidamente de nerviosa por cansada. – digo, cansada – Pero Hiro sólo asintió y puso en marcha el carro y se adentraron hacia las calles del distrito de moda San Myshuno.

A pesar de que era miércoles, había bastante movimiento en la calle, Hiro tenía razón, no había taxis, al menos Deva no vio ninguno cerca, vio algunos autobuses, pero ninguno que fuera hacia su universidad, vio que el metro seguía funcionando, y pensó en decirle a Lily que le enseñase cómo usarlo, no quería tener que pedirle a Hiro que la llevara otra vez.

El viaje a su universidad tomó un poco más de 20 minutos, Hiro conducía un poco más rápido de lo permitido, pero lo hacía con paciencia y cuidado, no hablaron nada en el camino, pero Deva se sintió calmada, los nervios se fueron en los primeros 5 minutos de camino mientras pasaban por el puente de la ciudad y veía las luces de los edificios al fondo.

Cuando llegaron a la entrada de la Universidad había varios estudiantes entrando, y estos se sorprendieron al ver el auto, Deva se iba a bajar luego de darle las gracias a Hiro, pero este puso su brazo al frente de ella – no, no te bajes aún, esos chicos están tomando fotos, espera que se vayan – Deva se quedó sentada en su asiento sorprendida por lo cauteloso que era su jefe, aunque comprendía por qué lo hacía. Mientras Hiro tenía extendido su brazo, ella pudo verle los pequeños tatuajes que cubrían su piel, y también pudo oler su colonia, por un momento se sintió intoxicada, pero cada vez que sus pensamientos se encaminaban por esa vía, ella los desviaba.

Hiro esperó calmadamente, pero 10 minutos después decidió arrancar nuevamente el auto.

– ¡Hey! Mi entrada está allá atrás – dijo Deva señalando

– Lo sé, pero si te bajas ahí, esos chicos sabrán que tú te bajaste del auto y seguramente sabrán que es mi auto y lo menos que necesito ahorita es explicarles a los medios que tuve que llevar a la chica de limpieza de mi casa a su dormitorio –

Deva decidió no responder, oír chica de limpieza fue un golpe en su ego. Hiro decidió dar la vuelta y dejar a Deva del otro lado de la calle.

– ¿Está bien si te dejo aquí? –

– Sí claro, gracias por traerme, disculpa que hayas tenido que manejar hasta acá y por favor, no le digas nada a la Sra. Ito, de verdad necesito este trabajo –

– No te preocupes, fue mi error, tengo que poner una alarma cuando vayas a la casa para saber que no puedo encerrarme en el estudio por mucho tiempo –

– Está bien, ¿nos vemos entonces el viernes? –

– Sí claro, buenas noches Deva –

– Buenas noches Sr. Kimura –

Deva bajó del coche y caminó rápidamente a su dormitorio, no había casi nadie de camino a su edificio, así que supuso que los chicos que habían tomado fotos se cansaron de esperar, se sintió aliviada.

Al llegar al dormitorio se dio una larga ducha, ya pasaba de la media noche, pensó en todo lo que había pasado ese día, y en las palabras de Hiro – chica de limpieza – Aunque se sintió dolida, pensó en que a pesar de todo era un buen trabajo y que, aunque tuvo que mentir, al final, Hiro le permitía seguir.

Sólo esperaba que la Sra. Ito no se enterara de su pequeño error y pudiera seguir trabajando en la casa de Hiro.

Esa noche soñó con él, soñó con sus ojos marrones y penetrantes, y al día siguiente no pudo parar de pensar en su jefe, pero la idea de sentir algo por él la desecho rápidamente al darse cuenta de que ella era una simple chica de Oasis Spring con un gran equipaje en su vida y que él jamás se fijaría en ella – Hiro jamás se fijaría en alguien tan ordinaria como yo –

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