La soledad de Hiro Kimura

Luego de terminar las clases del viernes, Deva se apresuró a su dormitorio para cambiarse a su uniforme de trabajo, tenía que llegar a las 2 de la tarde al pent-house de Hiro Kiruma y ya estaba retrasada. De camino pensó en todo lo que pasó el miércoles cuando conoció a su jefe, y trató de mentalizarse para no actuar extraño frente a él. No podía evitar sentirse nerviosa, o ser más torpe de lo normal, pero no quería perder el trabajo, lo necesitaba, así que se propuso dar lo mejor de sí y actuar como una empleada ejemplar. 

Al llegar a la puerta del edificio el guardia de seguridad le dio su tarjeta de identificación la cual podía usar para salir o entrar al pent-house sin ningún problema, la única condición era no perderla, y si lo hacía comunicarlo inmediatamente a su jefe. Así que ya con su propia credencial Deva tomó el ascensor privado hacia el piso 18. 

Cuando las puertas del ascensor se abrieron todo estaba en silencio, Deva dejó todas sus cosas en el estante de la entrada, se fijó que la luz del estudio estaba apagada, y por un instante pensó que Hiro no estaba, pero cuando llegó a la sala, vio a su jefe dormido en el sofá, con la misma ropa que tenía el miércoles en la noche, la casa estaba llena de botellas de alcohol, comida descompuesta, ropa interior de mujer sobre la mesa, algunas colillas de cigarro en el piso, era todo un caos, podía respirar el olor a alcohol que penetraba lentamente sus fosas nasales, trató de no hacer ningún ruido al pasar, mientras esquivaba la basura que encontraba en el camino.

Al parecer, había habido una fiesta, y su anfitrión había caído desmayado en el sofá. 

Deva se acercó con cuidado su jefe para verificar que aún respiraba y se sintió aliviada al ver que estaba respirando bien, aunque por la expresión de su cara parecía que tenía una pesadilla, no quería despertarlo, así que tomó una manta que estaba cerca y lo arropó, enseguida su rostro cambió. 

– Ok, manos a la obra – se dijo mientras comenzaba a recoger todo mientras trataba de no hacer ruido. Luego de 1 hora logró dejar el lugar inmaculado, y antes de seguir por los otros lugares de la casa, decidió hacerle una sopa de pollo a su jefe – cuando se despierte tal vez tenga hambre – pensó. No había reglas escritas sobre qué hacer si cuando llegas tu jefe está tirado en el sofá con un coma etílico, pero ella sabía que cuando te despiertas con resaca, lo mejor que puedes hacer es comer algo nutritivo. 

Así que sacó unas cuantas verduras de la nevera, un pollo del congelador y lo puso a hervir todo y mientras eso se cocinaba puso a lavar la ropa y limpió el baño de invitados. 

Una vez que la sopa estuvo lista la sirvió y la dejó en la barra de la cocina, con unas pastillas para el dolor de cabeza y agua. Eran las 6 de la tarde y su jefe seguía durmiendo, de vez en cuando Deva se acercaba para revisar que aún estuviese bien pero no quería despertarlo – debe de estar realmente cansado – pensaba mientras lo veía dormir – Eda también podía pasar horas y horas durmiendo sin despertarse ni siquiera para ir al baño – se decía así misma recordando las vacaciones de verano cuando ella quería salir a jugar, pero su hermana pasaba todos los días encerrada en su cuarto durmiendo. Aunque hacían muchas cosas juntas, muchas veces Deva pasaba más tiempo sola que acompañaba, por eso la soledad nunca le fue ajena, sino más bien una cálida compañera. 

Ya eran las 7 de la noche, pero su jefe seguía durmiendo, y Deva comenzó a sentirse impaciente, tenía que irse, no quería que él la llevara nuevamente, pero tampoco quería despertarlo, así que decidió dejarle una nota. 

Sr. Kimura

Ya terminé de limpiar las habitaciones que tenía asignadas para hoy, no quise despertarlo, se veía cansado. 

No pude quedarme a esperarlo para que revisara mi bolso hoy, pero, para que usted esté tranquilo, le dejo mi número de teléfono 145-987-098 por si necesita comunicarse conmigo y también algo muy importante para mí, la única foto que tengo de mis padres, la cual espero pueda cuidar hasta el lunes cuando regrese, como se dará cuenta, una ladrona no dejaría una foto valiosa si va a regresar ¿verdad? En fin, espero que haya podido descansar. 

Por favor, caliente la sopa de pollo antes de comerla, la hice en la tarde y no sé a qué hora usted leerá esto. Espero que haya descansado. Nos vemos el lunes. 

Sinceramente, 

Deva 

P.D. Beba el agua primero y tómese las pastillas luego de comer. 

Luego de que terminó de escribir la nota, tomó sus cosas y salió en silencio de la casa de Hiro, en el camino regreso a casa no pudo evitar pensar en su jefe y en lo solo que se veía en ese gran apartamento. – Creí que tenía novia, o al menos amigos que se quedaran con él luego de la fiesta, para cuidarlo – pensaba mientras iba en el bus.

Antes de llegar a su cuarto decidió ir a tomar algo con Lily, no la veía desde el miércoles y no había podido contarle nada sobre su cliente, aunque no debía hacerlo, sabía que podía contar en que Lily no dijera nada.

– ¿Me estás diciendo que estás limpiando el apartamento de Hiro Kimura? – Preguntó en voz baja Lily mientras ponía lentamente su trago de vuelta a la mesa

– Ajá – decía Deva mientras afirmaba con su cabeza

– ¿El Hiro Kimura que todos conocemos? –

– Si –

– ¿La mega estrella, soltero más codiciado, el más talentoso de la década? ¿Ese Hiro Kimura? –

– Si Lily ¿qué parte de que soy la chica que le limpia el Pent-house a Hiro Kimura no entiendes? –

– Es que de verdad no lo puedo creer, cuéntamelo TODO, no me dejes ningún detalle por fuera –

Luego de 1 hora Deva seguía contándole todo a Lily quien oía maravillada por todo lo que su amiga había pasado en menos de 72 horas.

– No puedo creer que te haya traído al campus, jamás pensaría que fuese esa clase de persona, siempre creía que era…- Lily se quedó callada pensando antes de seguir con la idea, pero Deva interrumpió.

– ¿Qué era cómo? ¿Un completo patán? –

– Sí, exacto – Ambas se echaron a reír.

– Yo también lo creía – dijo Deva – pero luego de eso, creo que toda la actitud de chico malo es para los medios, y tal vez para los desconocidos, tenías que verlo, se veía completamente en su elemento, cuando estaba en el estudio, cuando estaba conduciendo, y hasta cuando estaba desmayado en el sofá, se veía que pertenecía ahí, eso me hizo sentir…

– Que no pertenecías ahí – Lily completó la idea y Deva sólo asintió dándole la razón.

– Creo que todas nos sentimos así cuando limpiamos esas casas, que no pertenecemos ahí, y, es así Deva, no somos de ese mundo, tal vez en un futuro lo seamos, pero en estos momentos, cuando estamos batallando por abrirnos camino todo lo que sea mejor a lo que tenemos ahora mismo, lo vamos a sentir diferente, como que no lo merecemos, pero, ¿sabes qué hago cuando me siento así? – Deva levantó los hombros en señal de que no sabía – me lo imagino, en muchas ocasiones puedo imaginarme cómo sería tener una casa así, que mis padres no tengan que trabajar hasta tarde o hasta que le salgan llagas en sus pies, o yo no tener que trabajar hasta en mis vacaciones. Y me gusta lo que me imagino, pero he aprendido que fácilmente te puedes perder, así que creo que, aunque tu jefe se vea tranquilo, como si perteneciera, estoy segura de que se siente solo, porque no creo que nadie que tenga una casa tan grande y que la esté llenando de objetos materiales, de obras de arte, o en su caso, de alcohol y fiestas y no de recuerdos pueda sentirse acompañado, por eso, prefiero tener una casa pequeña llena de risas y amor, que una casa enorme que alguien más tenga que limpiar por mi porque estoy demasiado ocupada perdiéndome a mí misma –

Deva sólo se quedó sentada, pensando en lo que Lily le había dicho en ese momento de cómo Hiro posiblemente se siente solo pero nunca lo dice, o tal vez no tenga a nadie a quién recurrir, tal y como ella se ha sentido cientos de veces desde la muerte de su hermana.

Luego de terminar los tragos se despidieron y ella se fue caminando a su dormitorio, cada vez se familiarizaba más con la ruta y los alrededores, paró en la tienda de comestibles por unas galletas y mientras ya estaba en el mostrador pagando su teléfono vibró y vio un mensaje de un número que no conocía, pero por el contenido del texto sabía quién era:

Deva, gracias por la sopa, disculpa el desastre que dejé en la casa, la fiesta se salió de control, pero hiciste un gran trabajo en ocultar los rastros de mis invitados. Debo decir que te pareces a tu mamá, ¿tienes una hermana gemela? ¿Vive contigo en San Myshuno? De verdad no sé cuál eres tú, son idénticas. En fin, gracias por todo lo que hiciste hoy, guardaré la foto hasta el lunes. Espero que logres descansar este fin de semana. Hiro.

– ¿Estás bien? – Deva levantó la mirada y vio que el dependiente de la tienda, un chico alto, de cabello castaño un poco desarreglado, y ligeramente guapo la miraba preocupado.

– ¿Disculpa? –

– Estás llorando ¿todo bien? ¿Necesitas ayuda? – Deva se pasó la mano por la cara y vio que sus mejillas estaban húmedas, se limpió rápidamente y tomó el cambio del mostrador y salió de la tienda.

Mientras caminaba rápidamente intentaba retener las lágrimas, no sabía por qué tenía la urgencia de llorar, así que al llegar a su habitación se tiró en la cama y dejó que las lágrimas se apoderaran de ella. No sabía qué pasaba, el mensaje de Hiro detonó algo en ella que estaba evitando salir.

Su teléfono volvió a vibrar, pero sólo vio un mensaje de su ex:

No te mereces ser feliz.

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Un comentario

  1. Que triste ,lo de hiro es una realidad que viven muchas personas que tienen dinero pero sienten la soledad, la portada muy emotiva ,deva me hizo llorar

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